Trump y los tiros por elevación a Corea del Norte

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La nueva administración estadounidense está jugando con los misiles como si fueran alfiles, y la prueba más clara es la acumulación de poder balístico que está disponiendo alrededor del régimen de Pyongyang

Para muchos analistas se trata de un juego dialéctico donde los misiles ocupan el lugar de las palabras. Se trata de una pulseada particularmente peligrosa si se considera que están frente a frente dos de los líderes más desconcertantes del planeta: Donald Trump y Kim Jong Un.

Hace tiempo que el líder norcoreano le quita el sueño a sus vecinos y las principales potencias con sus continuos alardes de poder bélico. Para empezar Pyongyang ha desarrollado ensayos atómicos que le están vedados por la ONU y a inicios de abril probó un misil sobre el Mar de Japón lo que puso en alerta al gobierno nipón. Para los expertos en el claustrofóbico país asiático afirman el régimen utiliza estos desafíos como forma de extorsionar a la comunidad internacional y obligar a negociaciones que le permitan dar un respiro a la esquelética economía del país.

Así se interpretó la noticia dada por el gobierno norcoreano en el sentido de que estaban probando un misil con la capacidad de llegar a Estados Unidos con una carga nuclear. Ahora bien, el problema es que en la Casa Blanca ya no se encuentra un presidente retórico como Barak Obama, sino un tipo pocas pulgas como Trump.

La prueba está en que ante los continuos berrinches de Kim Jong-un, Estados Unidos y Corea del Sur mostraron músculos con unas extensas maniobras navales que no solo pusieron nerviosos a los norcoreanos, sino también a China. Los dolores de cabeza continuaron cuando a la pruebas de misiles Trump respondió con la instalación de baterías antimisiles THAAD en suelo surcoreano.

Sin embargo, el nuevo inquilino de la Casa Blanca quiso dar un mensaje más contundente a Pyongyang y muchos analistas consideraron que el ataque a la base aérea del gobierno sirio, fue una declaración de principios acerca de cómo manejará ahora las cosas Washington y un mensaje a los gritos para Corea del Norte. Por si no quedó clara la indirecta a los pocos días Trump envió a la península coreana al portaaviones USS Carl Vinson y acompañó su sutil mensaje con unas declaraciones incendiarias a través de Twitter: “Corea del Norte busca problemas. Si China decide ayudar, eso sería genial. Si no, ¡resolveremos el problema sin ellos!”.

Norcorea cree que las baterías de misiles instaladas en Corea del Sur y Japón, el portaaviones que se pasea por sus playas y el recuerdo fresco de los bombazos en la base siria, son señal inequívoca de un inminente ataque preventivo estadounidense. “Si Estados Unidos se atreve a optar por una acción militar, clamando un ‘ataque preventivo’ o ‘eliminando el cuartel general’, la República Democrática Popular de Corea está lista para reaccionar a todo tipo de guerra que desee Estados Unidos” afirmó el Ministerio de Exteriores de Corea del Norte.

En resumen se está armando un  tablero perfecto para un desastre, porque un mal cálculo de cualquiera de las partes puede terminar en una situación límite.

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