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Nadie quiere soltar la bomba – xQué

Nadie quiere soltar la bomba

La idea de que las armas nucleares pacifican el mundo, hace imposible que las potencias se desprendan de sus armas nucleares El duelo de machos alfa que han protagonizado Donald Trump y Kim Jong Un en las últimas semanas, ha dejado en un segundo plano los esfuerzos que lleva adelante la ONU para intentar concretar [...]
La idea de que las armas nucleares pacifican el mundo, hace imposible que las potencias se desprendan de sus armas nucleares

El duelo de machos alfa que han protagonizado Donald Trump y Kim Jong Un en las últimas semanas, ha dejado en un segundo plano los esfuerzos que lleva adelante la ONU para intentar concretar un tratado para la prohibición de armas nucleares.

Pero aún cuando los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte, no pelearan por ver quien tiene el misil más grande, la verdad es que la misión del alto representante de las Naciones Unidas para asuntos de desarme, Kim Won-soo, tiene todas las perder.

El punto de vista del funcionario de ONU es que las armas nucleares lejos de generar un equilibrio de poder, representan un verdadero peligro para la existencia del mundo. “La búsqueda sin fin de armas estratégicas nucleares y no nucleares no creará seguridad, sino que tiene el potencial para provocar nuevas y desestabilizadoras carreras armamentistas y exacerbar las tensiones regionales y globales”, afirmó Won-soo.

Este punto de vista es compartido por organizaciones como ICAN u OPAQ, que abogan por la eliminación de los arsenales nucleares.  Además de los peligros que entraña la capacidad destructivas de estas armas, estas organizaciones afirman que las armas nucleares han perdido su razón de ser debido a que las amenazas que enfrenta el mundo actual (el terrorismo de los llamados lobos solitarios, por ejemplo) no son solucionables con armas atómicas.

Aunque las razones puedan resultar atendibles, la verdad es que los países miembros del llamado club nuclear no ven realista los esfuerzos de ONU, en especial porque entienden que la tenencia de armas nucleares son una pieza esencial en el mantenimiento del equilibrio de poder en el mundo. La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, afirmó respecto a la misión de Won-soo:  “Como mamá, como hija, no hay nada que quiera más para mi familia que un mundo sin armas nucleares, pero tenemos que ser realistas. ¿Hay alguien que crea que Corea del Norte vaya a acordar sobre una prohibición de armas nucleares?”.

Tan contracultural es el esfuerzo de desarme de ONU, que la verdad es que las grandes potencias están muy lejos de renunciar a sus armas nucleares. Estados Unidos, por ejemplo, ha puesto en duda que firme la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN) y Donald Trump, apenas llegó al poder, anunció que centraría sus esfuerzos en modernizar  y mejorar el poder de su arsenal nuclear. Lógicamente este estilo cowboy de los nuevos inquilinos de la Casa Blanca, no hizo más que poner en guardia a su gran competidor nuclear, Rusia, país que ya estaba preocupado por el aumento de armas con capacidad nuclear en el marco de la OTAN, muy cerca de sus fronteras. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, no tomó muy en serio el planteo de ONU por considerar que se trata de un “planteamiento romántico que no tiene nada que ver con la realidad” y no dudó en calificar la idea de populista.

La falta de realismo de la que se acusa a ONU tiene que ver con la casi nula atención que el organismo captó de los nueve miembros del club nuclear. Este selecto grupo integrado por Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte, concentra -según estimaciones de ICAN- alrededor de 17.000 armas nucleares. La mitad de ellas están en manos de Estados Unidos y Rusia, potencias que tienen activas alrededor de 2.000 armas listas para ser usadas.

El principal obstáculo, aparte de la desconfianza mutua, es la incapacidad de los organizamos internacionales para verificar de forma realista el cumplimiento de los acuerdos, ya que desde siempre los programas nucleares se han desarrollado bajo siete llaves y con el mayor de los secretos. Sin embargo, el mayor de los problemas es el cultura del equilibrio atómico. Esta posición quedó sintetizada en la posición expresada por el embajador francés ante la ONU, Alexis Lamek, quien afirmó: “Nuestros países continúan dependiendo del disuasivo nuclear para seguridad y estabilidad”.

Las armas nucleares fueron usadas una sola vez en la historia, fue en el año 1945 cuando en el marco de la segunda guerra mundial Estados Unidos lanzó dos bombas atómicas sobre Japón matando a 200 mil personas, aunque según los organismos otras 400 mil murieron años más tarde a causa de los efectos radiactivos. Con eso bastó, y aunque han existido amagues de guerra nuclear, lo cierto es que desde entonces ninguna nación se ha atrevido a desenfundar un arma nuclear. Y esto lleva a que las potencias crean, por loco que parezca, que al final de cuentas las armas nucleares son un instrumento de paz.

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